sábado, 29 de septiembre de 2012

SAN PEDRO DEL PINATAR/ El langostino ya sale a capazos

Alexia Salas/ La Verdad
Aumentan las capturas hasta los 35 kilos por día tras un verano «desastroso»


No inundan las redes con la abundancia de un maná, pero la campaña del langostino de otoño transcurre con bastante más generosidad que la de primavera. Las capturas del cotizado crustáceo superan con creces las de la pasada campaña, según confirma la Cofradía de Pescadores de San Pedro del Pinatar. A pesar del aumento, los pescadores no lanzan las campanas al vuelo, ya que las capturas de langostinos fueron tan bajas el pasado junio que cualquier resultado otoñal hubiera superado la ruinosa temporada previa al verano. Algo es algo. Frente a unas capturas de entre 6 y 12 kilos en primavera, en la lonja se subasta a diario este mes una media de entre 30 y 35 kilos de langostinos.
Nada que ver con las temporadas de 200 kilos al día de 2011, pero este ligero aumento anima al sector a superar el chasco de la campaña de junio, con jornadas de escasez de apenas 300 gramos por barco. Un «muy ligero» respiro para los pescadores, como puntualiza el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de San Pedro, Juan Pablo Martínez. «Aunque saquemos algo más, ¿quién se los come?», pregunta el patrón, en referencia al descenso del consumo de un producto que llega a pocas mesas, a pesar de que el aumento de las capturas ha forzado un descenso en los precios. El kilo de este crustáceo de intenso sabor sale de la lonja a una media de 35 o 40 euros el kilo, mientras que la escasez del pasado junio los alzó a cotizaciones de entre 70 y 80 euros por kilo.
Las causas de la escasez o abundancia del buscado crustáceo son misterio. «Tendremos langostino hasta mediados de octubre porque en cuanto refresque, se corta. El langostino es lo más delicado que hay en el Mar Menor», destaca el patrón. De hecho, este marisco con traje de rayas es todo un señorito. «Le gustan las redes limpias y nuevas, y que el suelo sea de arena clara», explica Martínez.
Factores como el clima cálido, el viento de poniente, días de aire y noches de calma favorecen la reproducción del langostino. Los pescadores saben, por intuición, cómo transcurrirá la temporada, según las temperaturas de los meses previos a la recogida. De hecho, el patrón auguró que en primavera que no habría abundancia «porque estaban demasiado gordos». Los pescadores esperan que la mejora de la campaña se convierta en un buen augurio para la de la dorada, que comienza en octubre.

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