domingo, 21 de marzo de 2010

«España tuvo un espejismo de riqueza fácil y rápida. Es exagerado decir que yo provocara miedo en algunos sectores»

21.03.10 - 00:34 -
MANUEL BUITRAGO
MURCIA. / la Verdad
Después de dos años, la ex ministra observa desde París la polémica del Trasvase y declara que no debe ser controlado por ningún Estatuto
Cristina Narbona Ruiz Embajadora de España ante la OCDE y ex ministra de Medio Ambiente

Considera un privilegio trabajar y disfrutar de París, donde ejerce como embajadora de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cargo al que accedió en 2008 tras salir del Ministerio de Medio Ambiente. «He sido el rostro de la discordia», declaró aquellos días, asumiendo que había pisado muchos callos en su gestión al frente del agua y del medio ambiente, incluso dentro de su propio Gobierno y del PSOE. Cristina Narbona (Madrid, 1951) no desea entrar en polémicas ni reverdecer conflictos pasados, aunque sí rompe el silencio dos años después para hacer una retrospectiva de su gestión en materia de agua y urbanismo, que no considera un fracaso, y para pronunciarse a favor del Trasvase Tajo-Segura y de las desalinizadoras.
Este fin de semana, como hace habitualmente, lo comparte con su compañero Josep Borrell, que ejerce como rector del Instituto Europeo de Florencia después de su paso por la presidencia del Parlamento Europeo. No está alejada, dice, del Gobierno de Rodríguez Zapatero y de su partido. No cree que su pasada gestión infundiera miedo a los sectores económicos.
-Una persona que ha dejado en la Región de Murcia y en la Comunidad Valenciana tanta huella como usted en los temas relacionados con el agua y el medio ambiente, ¿con qué perspectiva ve ahora la situación desde la OCDE en París?
-Seguramente muchos no saben que la OCDE tiene una larga experiencia y prestigio en el análisis económico de los desafíos ambientales. Cuenta con más de 250 grupos de trabajo y comités que reúnen a expertos y a representantes de los 31 países miembros, para analizar cuestiones muy diversas, desde la economía a la ayuda al desarrollo, la lucha contra la corrupción y los paraísos fiscales, la educación, el cambio climático y el agua. Fue por ejemplo la primera organización internacional que afirmó que era mucho más costoso no tomar medidas para evitar el cambio climático que tomarlas, y que cuanto más tarde se abordara el problema, más dinero sería necesario. Precisamente, con motivo de la crisis, la OCDE ha puesto en marcha una estrategia de 'crecimiento verde', en la que está participando el Gobierno español, desde el enfoque de lo 'verde' como salida de la crisis.
-¿Qué le hubiera gustado dejar terminado cuando estuvo al frente del Ministerio de Medio Ambiente? ¿Qué pone en los platillos de los aciertos y desaciertos?
-Durante mi etapa como ministra el Parlamento aprobó diez leyes promovidas por mi departamento sobre cuestiones fundamentales en materia ambiental, y algunas otras, impulsadas por otros ministerios, en las que participamos muy activamente, como la Ley del Suelo, que es imprescindible para combatir la especulación. Algunas de esas leyes están, de hecho, transformando en España la consideración de los desafíos ambientales, reforzando además los derechos y las obligaciones de los ciudadanos ante la contaminación o la destrucción de los ecosistemas. Si tengo que seleccionar algún hito del que estoy especialmente satisfecha, escogería la creación de la Fiscalía especial para el urbanismo y el medio ambiente, la ley sobre responsabilidad por daños ambientales y la ley que garantiza el derecho de los ciudadanos a la información, la participación y la justicia en materia ambiental. Lamento, en cambio, no haber llevado a término la reforma de la Ley de Aguas. Y, por supuesto, siempre se comenten errores…
-¿Se mantiene en sus ideas y propuestas de la anterior legislatura sobre el 'no' al Trasvase del Ebro y el 'sí' a la desalinización?
-El Trasvase del Ebro sigue descartado, y sigo considerando que las alternativas que garantizan agua para siempre, llueva o no llueva, son las que se están desarrollando: mejora de la eficacia de los regadíos -basta con recordar que en 2004 casi el 50% de los regadíos en Murcia requería importantes obras de modernización, muchas de ellas ya concluidas-, depuración y reutilización de aguas adecuadamente tratadas, gestión sostenible de los acuíferos, y, por supuesto, también desalinización. España está actualmente a la cabeza del mundo en cuanto a tecnologías eficientes y de bajo impacto.
-Hasta ahora, el Programa Agua no ha alcanzado los objetivos que se había marcado sobre la producción de agua desalinizada. Está en unos 80 hectómetros reales. ¿Lo considera un fracaso? ¿Cree que falta impulso por parte de su sucesora?
-En realidad, la cantidad de agua desalinizada potencialmente disponible es ya un 50% superior a esa cifra; otra cosa es cuánta se utiliza. En todo caso, el objetivo prioritario durante la anterior legislatura fue no cerrar el grifo, y eso se consiguió, a diferencia de lo sucedido en periodos de sequías anteriores de menor envergadura. Creo que el Ministerio sigue invirtiendo a buen ritmo, y que se van resolviendo problemas técnicos y políticos. Y me alegro muchísimo del reconocimiento expreso de la sociedad murciana al presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, auténtica vanguardia del Ministerio en la Región.
-En el Partido Popular y en los gobiernos de Murcia y de la Comunidad Valenciana se argumenta que el Trasvase Tajo-Segura está en peligro a causa de la gestión que usted hizo, principalmente derogando el Trasvase del Ebro.
-Es una afirmación ridícula. Los costes y beneficios de cada trasvase, como de cualquier obra hidráulica, tienen que ser individualmente analizados. Nunca ha habido una posición 'dogmática' por mi parte en relación con los trasvases. Ahí está, como prueba, las cantidades trasvasadas desde el acueducto Tajo-Segura durante el periodo de sequía más grave registrado en España, o las obras del Trasvase Júcar-Vinalopó realizadas en su mayor parte durante la anterior legislatura.
-Ahora se está en plena negociación del Estatuto de Castilla-La Mancha, que plantea reivindicaciones sobre el agua que afectan al Trasvase Tajo-Segura. ¿Qué opina de estas pretensiones?
-No considero adecuado plantear la caducidad de este acueducto. Es algo que siempre he defendido. Me reafirmo en que no es idóneo incluir o plantear la regulación del Trasvase Tajo-Segura dentro de un Estatuto de autonomía. No es el marco ni el lugar adecuado para hacerlo. El Trasvase Tajo-Segura es una cuestión de Estado, no una cuestión autonómica.
-¿Cómo se ven los trasvases y la política general del agua desde su observatorio de la OCDE?
-Como he señalado, la OCDE desarrolla varios trabajos sobre política del agua, donde se pone el énfasis en la racionalidad de asignar un precio al agua y de recuperar la totalidad de los costes, incluidos los ambientales , de las infraestructuras, aceptando como excepción temporal las subvenciones a determinados colectivos cuando están bien justificadas. O sea, los mismos principios de racionalidad económica y de sostenibilidad ambiental recogidos desde 2000 por la Directiva Europea del Agua.
-El Ministerio de Medio Ambiente vetó una serie de TVE sobre los daños en la costa que encargó usted como ministra, aunque el Gobierno central dijo a renglón seguido que la serie se iba a emitir. ¿Cuál era el objetivo de ese trabajo?
-El encargo respondía al objetivo de informar a los ciudadanos sobre el valor social, ambiental y económico de la costa, y sobre la aplicación efectiva de las leyes que deben garantizar el derecho de todos los ciudadanos a disfrutar del litoral.
-¿Generaba usted miedo e inquietud en muchos sectores tradicionales ligados a la economía, por cuanto postulaba una nueva política verde que rompía muchos esquemas?
-Lo de 'miedo' e 'inquietud' me resulta exagerado. Yo diría discrepancias, muy entendibles, desde intereses particulares muy ligados al modelo económico, cuya debilidad se ha puesto precisamente de manifiesto con la actual crisis.
-Sus actuaciones sobre proyectos en la costa murciana, así como en Almería, Marbella y Mallorca ¿han servido para acentuar la conciencia medioambiental de la población y de los poderes públicos?
-Creo que sí. Soy consciente de que incluso con la evidencia del estallido de la burbuja inmobiliaria hay quienes siguen creyendo que el progreso económico y social 'exige' un crecimiento económico a cualquier coste. Sin embargo, todos los informes apuntan a que en el futuro la creación de empleo solo será duradera si va asociado a actividades mucho más basadas en el conocimiento, la profesionalidad y la capacidad de competir en el mercado internacional.
-¿Cómo valora que el Ministerio de Medio Ambiente quedara absorbido por el de Agricultura y Pesca?
-Mucho más importante que las estructuras de un Ministerio es la calidad de los equipos humanos. Tengo un enorme aprecio por la actual ministra, con quien compartí momentos muy difíciles de la anterior legislatura a causa de la sequía. Tiene una gran capacidad de trabajo, y está desarrollando una importantísima tarea, en la que cuenta con todo mi apoyo.
-Desde su atalaya de embajadora de la Delegación Permanente de la OCDE puede ofrecer su pronóstico sobre el rumbo económico de España. ¿Sigue en el furgón de la cola de la recuperación?
-Hace pocas semanas, el secretario general de la OCDE afirmaba en Madrid que el principal desafío de la economía española se resumía en esta frase: «Menos ladrillos y más cerebros», añadiendo que la Ley de Economía Sostenible apuntaba en la dirección correcta. Por cierto, la OCDE ha manifestado su apoyo a todas las demás medidas emprendidas o anunciadas por el Gobierno, incluida la subida del IVA. En ningún país de la OCDE se están actualmente bajando los impuestos, ya que es necesario mantener el gasto público hasta que la economía y el empleo se recuperen. Y según la OCDE, la subida de los impuestos indirectos es la mejor opción, junto con medidas de austeridad, para reducir el déficit público, causado en España, entre otras cosas, por la drástica caída de los ingresos públicos ligados a la 'burbuja inmobiliaria'. En cuanto al tiempo que tardemos en salir de la crisis -y sobre todo cuanto consigamos reorientar el modelo económico-, hay una responsabilidad colectiva, de todos los niveles de la Administración, como acaba de señalar la Comisión Europea, así como de los agentes económicos y sociales.
-¿Hay que tomar medidas frente al empuje de las economías de Asia, principalmente China e India? ¿Todos son virtudes en la globalización o hay que mantener ciertos márgenes de proteccionismo?
-China se ha convertido en una gran potencia económica entre otras cosas porque en estos momentos invierte en I+D+i tanto como EEUU y la UE juntos; pero por supuesto también porque sus salarios -y en general las condiciones de vida de sus trabajadores- están muy alejados de lo que en los países de la OCDE consideramos imprescindible. El gran reto es construir una gobernanza internacional que impulse la innovación garantizando, al mismo tiempo, los derechos básicos y el bienestar de todos los ciudadanos del planeta, los que viven hoy y los que vivirán mañana. Ello requiere un inmenso esfuerzo de cooperación y de liderazgo político, ya que se trata, precisamente, de globalizar la política, con mayúscula, para que la economía global no esté al servicio de los intereses de una minoría, y se puedan reducir las desigualdades sociales y el deterioro ambiental a escala planetaria.
-¿Hemos vividos estos años en una burbuja que puede volver a repetirse? ¿Qué estamos aprendiendo de esta crisis?
-Confío en que aprendamos de esta crisis y actuemos en consecuencia. Creo que ha quedado de manifiesto a dónde ha conducido, en todos los países de la OCDE, la desregulación y ausencia de supervisión del sistema financiero, que han provocado un exceso de endeudamiento de empresas y de familias, y por lo tanto de costes trasladados ahora al sector público. A ello hay que añadir, en el caso de España, el espejismo de la riqueza fácil y rápida asociada a la construcción masiva de viviendas. El 'Murcia no se vende' era una reivindicación ciudadana, muy acertada, ante la especulación y la pérdida del patrimonio común. Espero que hoy esto se comprenda mucho mejor.

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